Valores Eclesiásticos

En su búsqueda y deseo de ser una iglesia saludable, Oasis de Gracia trabaja intencionalmente bajo diez valores centrales eclesiásticos o áreas de desarrollo ministerial:

1. Centralidad del Evangelio

El evangelio es el corazón del cristianismo, pero las buenas nuevas no son que Dios quiera satisfacer las necesidades de las personas o el ayudarlas a desarrollar una autoimagen más sana. La verdad es que nos hemos rebelado pecaminosamente en contra de nuestro Creador y Juez; y necesitamos arrepentirnos y someternos bajo el Reino de Dios.

Este cambio espiritual que cada persona necesita es tan radical, que solo Dios puede hacerlo por medio del evangelio. Necesitamos que Dios nos convierta y transforme. La conversión debe evidenciarse por un fruto santo, si ha de ser lo que la Biblia considera una verdadera conversión.

El evangelio es que Dios bondadosamente envió a Su Hijo a morir la muerte que merecíamos por nuestro pecado, y Él ha acreditado la justicia y absolución de Cristo a aquellos que se arrepienten de sus pecados y creen en la muerte y resurrección de Jesús. Esas son las buenas nuevas que somos llamados a abrazar, a hacer el centro de nuestras vidas y a proclamarla a toda persona.

2. Predicación Expositiva
Esta es la predicación la cual expone lo que las Sagradas Escrituras dicen en un pasaje en particular, explicando cuidadosamente su significado en su contexto y aplicándolo a la congregación.

La predicación expositiva tiene el compromiso de exponer la Palabra de Dios y recuperar la centralidad de ella en la adoración de la Iglesia local.

Pablo encarga a Tito a “enseñar lo que esté de acuerdo con la sana doctrina” (Tito 2:1). Nuestra preocupación debe ser no solo con el cómo enseñamos, sino que es lo que enseñamos.

La predicación Expositiva de desarrolla a partir de una Teología Bíblica que está comprometida con conocer al Dios de la Biblia tal y como Él se ha revelado en las Sagradas Escrituras.

3. Oración

La oración es básica y fundamental para nosotros en la vida cristiana y la Escritura nos exhorta constantemente a llevarla a cabo.

La oración no es para decirle u ordenarle lo que nuestro Dios ha de hacer, pero es la forma que se nos ofrece para implicarnos y hacernos parte de Sus planes y propósito y participar de Su gloria.

“Y esta es la confianza que tenemos en él que, si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad,  él nos oye”. 1 Jn. 5:14

A medida que una iglesia empieza a alinearse alrededor de la misión de Dios, una de las herramientas más importantes con la que cuenta, es enfocarse en la oración por misiones y misioneros. En las iglesias alineadas con la misión de Dios, la oración, no solo es una herramienta, sino que se vuelve una forma práctica de participar de forma personal en las misiones locales y globales. Cada creyente necesita entender bíblicamente el papel estratégico que tiene la oración en la evangelización global.

4. Liderazgo Bíblico
Tenemos el firme compromiso con la enseñanza del Nuevo Testamento en cuanto al liderazgo plural de pastores que la iglesia local requiere y necesita para una buena gobernanza.

“Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé” Tito 1:5

En esto estamos de acuerdo con los bautistas del siglo dieciocho y los presbiterianos, en la necesidad de que debe haber una pluralidad de ancianos en cada iglesia local. Esta pluralidad de ancianos (pastores, obispos) no es solo bíblica, sino práctica, pues tiene un gran beneficio en complementar los dones del pastor titular para asegurar una guía apropiada de la iglesia de Dios.

Creemos que cada pastor (anciano, obispo) según sus dones y capacidades, debe atender áreas específicas dentro de la iglesia local; y estos deben ser asistidos por un grupo de diáconos, y demás servidores y colaboradores para un desarrollo apropiado del ministerio de la iglesia y de su liderazgo.

5. Comunión Bíblica
Esta comienza con una membresía que refleje un compromiso vivo del convertido a una iglesia local en asistencia, dar, oración y servicio; de otro modo sería sin sentido, sin valor e incluso peligroso. Ser miembro es estar intencionalmente viajando juntos como extranjeros en este mundo mientras nos dirigimos a nuestro hogar celestial.

La comunión bíblica se centra en primer lugar en la comunión con el Padre y su Hijo Jesucristo y con su evangelio, se da en el seno de una iglesia local y tiene que ver con el compromiso de cada miembro con la mutua edificación y el cuidado pastoral que nos debemos los unos a los otros por causa del evangelio.

Este cuidado pastoral requiere un sometimiento voluntario mutuo, así como a la disciplina eclesial. Cada iglesia local realmente tiene una responsabilidad bíblica de juzgar la vida y la enseñanza de sus líderes, y aun de sus miembros; especialmente al punto en que cada uno pueda comprometer el testimonio de la iglesia y del evangelio.

6. Misiones
La obra misionera no es la meta principal de la iglesia, la adoración si lo es. La obra misionera existe porque no hay adoración. El propósito de la obra misionera es ayudar a que los pueblos lo conozcan para que puedan adorarlo.

La meta y propósito de Dios es que todos los pueblos del mundo lo adoren. Por eso la obra misionera es primordial, porque la adoración no existe. Salmos 86:9

Para poder entender la misión de Dios, lo primero que necesitamos comprender es que Dios es el centro de todas las cosas no la iglesia, Dios y no nosotros.

La iglesia necesita ver la Biblia de otra manera para llegar a comprender que ella existe en esta tierra para la misión de Dios; y en la Biblia vemos muchos ejemplos de cómo Dios formó a sus siervos los profetas para que pudieran cumplir la tarea específica que Él había diseñado para ellos en la Misión de Dios. José, Moisés, David, etc. solo son algunos ejemplos de ello.

De igual manera Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros, y para que este se lleve a cabo Él como alfarero, ha escrito nuestra historia, para prepararnos para el tiempo que estamos viviendo, de tal forma que podamos encajar con una tarea específica en el reino de Dios.

7. Plantación de Iglesias

Cuando hablamos de la iglesia, debemos pensar en términos prácticos en la iglesia local (visible). El plan de Dios nunca ha sido tener una iglesia universal visible (denominacional) sino iglesias locales con enfoque local y global.

Por esto la obra misionera impulsada por una iglesia local, debe focalizarse en la plantación de nuevas iglesias. El libro de los hechos nos narra el avance de la Misión de Dios en el mundo a través de la iglesia plantando nuevas iglesias.

El libro de los hechos lo podemos dividir en 3 partes de acuerdo con el mandato de Hechos 1:8 y de cómo se fueron plantando nuevas iglesias:

1. Hechos 2-8 Jerusalén Después de venir el Espíritu.
2. Hechos 8-12 Judea y Samaria. Hubo una gran persecución.
3. Hechos 13-28 Lo último de la tierra. La iglesia comisionando…

 

La mayoría de las iglesias locales han sido seducidas con una mentalidad de solo Jerusalén; pero la pasión de Dios por la iglesia es que la iglesia sea lo que Él quiso que fuera. Y a menos que la iglesia sea lo que debe ser, no hará lo que debe hacer.

8. Discipulado Personal
Jesús fue claro en qué consistía su misión y como debíamos llevarla a cabo. En Mateo 28:19,20 tenemos 4 verbos [Ir, hacer, bautizar y enseñar], de ellos solamente uno [hacer] es un imperativo o un mandato, por lo que ese es el punto focal de la comisión: “hacer discípulos” y los otros 3 nos explican cómo debemos hacerlo:

 

  • [Ir] Mientras vivimos y avanzamos por este mundo, debemos evangelizar a las personas alrededor. (Mar. 16:15)
  • [Bautizar] A esos que evangelizamos debemos bautizarlos como testimonio de su fe. (Hechos 2:41)
  • [Enseñar] A esos que han creído debemos enseñarles a obedecer todo lo que Jesús nos ha mandado y que hagan discípulos también [Todas las Escrituras o en palabras de Pablo, todo el consejo de Dios]. (Hec. 20:27)

 

Recuperar el verdadero discipulado personal es vital hoy día, para así poder edificar a la iglesia y promover un testimonio más claro del evangelio en este mundo.

9. Grupos Pequeños de Discipulado
Para hacer la tarea de “hacer discípulos”, como en todas las cosas, el modelo perfecto es el mismo Señor Jesús. Necesitamos verlo a Él como discipulador y aprender cómo fue que Él llevó a cabo el discipulado mientras estuvo aquí en esta tierra cumpliendo la misión de Su Padre.

Básicamente, Jesús tuvo 12 discípulos y convivió día y noche con ellos a lo largo de tres años. A estos los reunía frecuentemente como un Grupo Pequeño, donde les explicaba las enseñanzas que predicaba a las multitudes; o en ciertas ocasiones especiales, los reunía para tratar temas por situaciones específicas que surgían de la convivencia de ellos o relacionados con sus planes.

Al ver el discipulado de Jesús, observamos que lo hizo con un grupo pequeño y podemos destacar principalmente 2 elementos que eran continuos en el proceso de discipular a sus 12 seguidores:

  1. La convivencia con ellos y entre ellos.
  2. La explicación y aplicación de los sermones que predicaba, a la vida personal de cada uno de ellos.

 

10. Familia Cristiana
Dios creo la familia para ser el núcleo básico de la sociedad humana. Familias sanas desarrollan iglesias y sociedades sanas. Consideramos que la familia nuclear, en primer lugar, debe ser apoyada en todos sus procesos y atendida de forma especial por la iglesia local.

Comenzando por el matrimonio, la crianza de los hijos y la vida de la familia en general debe ser centrada en la gloria de Dios en el evangelio. Es allí donde debemos aprender a amar, a perdonar y desarrollar el cuidado mutuo y todos los grandes valores del evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

La casa es el primer lugar donde somos llamados a vivir nuestra fe y a transmitirla a las nuevas generaciones, por lo que consideramos que es vital y estratégico el cuidado integral de la familia cristiana.

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