Nuestra Historia

Desde 1983 hasta hoy – La fidelidad de Dios en Oasis de Gracia Santa Ana

Desde 1983, cuando un pequeño grupo de creyentes comenzó a reunirse en una casa en Santa Ana, Dios ha escrito una hermosa historia de fidelidad, crecimiento y misión en la Iglesia Oasis de Gracia.

Lo que empezó como un estudio bíblico en el hogar se ha convertido en una congregación viva, con una escuela cristiana, múltiples ministerios y una visión misionera que llega hasta los confines de la tierra.

Década de 1980-1989

En el año 1983, un grupo de ocho personas, entre hombres y mujeres, comenzó a reunirse en la casa del Dr. Eduardo Rivera Estupiñán, ubicada en la ciudad de Santa Ana, con el propósito de estudiar la Biblia. Con frecuencia, invitaban al Dr. José Mauricio Barrientos Álvarez y a su esposa Nelly Melara, quienes residían en San Salvador y se trasladaban hasta Santa Ana para compartir la predicación de la Palabra de Dios

Como resultado de estas invitaciones, el Dr. José Mauricio Barrientos Álvarez inició sus visitas a Santa Ana el 23 de abril de 1983, acompañado de su familia y de varios hermanos de la Iglesia Oasis en San Salvador. A partir de entonces, comenzó a visitar la ciudad de manera constante para compartir la enseñanza y predicación de la Palabra de Dios. Durante ese tiempo, el Señor Jesucristo fue añadiendo al grupo a otras personas de la ciudad, entre ellas el Hno. Ángel Rodríguez, los esposos Dionisio y Miriam Velasco y los esposos Fredy y Elsita Javier, quienes, junto al Dr. Mauricio Barrientos, formaron parte del grupo de creyentes que dio origen a la iglesia que Dios estaba levantando en Santa Ana.

En los años siguientes, el Señor continuó añadiendo nuevas familias a la congregación. Entre ellas se incorporaron los Hnos. Virgilio y Lilian Marroquín, así como los Hnos. Óscar y Alma León, quienes, con su servicio, compromiso y testimonio de fe, brindaron un valioso apoyo al establecimiento y fortalecimiento de la Iglesia Oasis en Santa Ana

A medida que la congregación fue creciendo, surgió la necesidad de trasladar las reuniones a espacios con mayor capacidad. El primer cambio fue a los altos del Burger Queen, ubicado frente a La Ceiba, en el sector del mercado Colón. Posteriormente, las reuniones se realizaron en los altos del ex Hotel Roosevelt, hoy conocido como Edificio Kali. Más adelante, la congregación se trasladó a una casa de mayor capacidad, ubicada frente a Dry Clean Winner, donde actualmente funciona el gimnasio Body Flex. En este lugar, la iglesia vivió un tiempo de fortalecimiento espiritual, caracterizado por la obra del Espíritu Santo y la proclamación fiel de la Palabra de Dios, lo que también se reflejó en el crecimiento de la congregación.

Década de 1990-1999

En 1990, Dios puso en el corazón del pastor René Mejía, de la Iglesia Ministerio Oasis en San Salvador; del pastor Raúl Rodríguez, conocido cariñosamente como «Hno. Kuki», pastor de la iglesia Oasis en La Unión; y del Dr. José Mauricio Barrientos Álvarez, quien con el paso de los años sería conocido cariñosamente por la congregación como el Hno. Mauricio Barrientos, la visión de fundar escuelas cristianas donde los hijos de las familias de la iglesia recibieran una educación integral, impartida por maestros cristianos y fundamentada en principios bíblicos.

Como fruto de esta visión, en 1991 nació la Escuela Cristiana Oasis en Santa Ana. Sus actividades iniciaron en las instalaciones donde funcionaba la iglesia, en la segunda avenida sur entre 13 y 15 calle Oriente, con una matrícula de 37 estudiantes, en su mayoría hijos de familias que formaban parte de la Iglesia Oasis de Gracia en Santa Ana.

Con el paso de los años, el crecimiento de la Escuela Cristiana Oasis hizo que las instalaciones donde funcionaba resultaran insuficientes para atender la demanda estudiantil. Por ello, en 1997 fue trasladada a un inmueble ubicado sobre la 13.ª Calle Oriente, a 60 metros de la Segunda Brigada de Infantería, donde pudo continuar su labor educativa en mejores condiciones.

Paralelamente, la iglesia dio un importante paso de fe al adquirir un terreno de dos manzanas y tres mil varas cuadradas, destinado a convertirse en la sede permanente de la iglesia y de la Escuela Cristiana Oasis. El inmueble fue adquirido por un valor de ¢80,000 colones, pagaderos en cuotas mensuales provenientes de su congregación, constituyendo una decisión que marcaría el desarrollo de la obra en los años siguientes

La adquisición de este terreno representó un verdadero paso de fe para la iglesia. En aquel momento, el Hno. Mauricio Barrientos recibió críticas por invertir en un lugar que se encontraba alejado de la ciudad y que ofrecía pocas condiciones para el desarrollo de un proyecto de esa magnitud. El terreno contaba únicamente con algunos árboles de café, presentaba una topografía irregular, similar a una barranca, y carecía de calle de acceso, agua potable y energía eléctrica. No obstante, convencido de la visión que Dios había puesto en su corazón, perseveró en esta decisión. Con el paso de los años, ese lugar se convirtió en el espacio donde la iglesia y la Escuela Cristiana Oasis pudieron establecerse y continuar desarrollando la obra que el Señor les había encomendado.

Durante esta década, el Señor puso en el corazón de muchos hermanos de la congregación de la Iglesia Oasis de Gracia de Santa Ana el deseo de contribuir a la construcción del templo, ofrendando generosamente su tiempo, esfuerzo y materiales. Hombres, mujeres y niños participaban voluntariamente en las jornadas de trabajo, reuniéndose los viernes por la noche y los sábados durante todo el día, en ocasiones hasta altas horas de la madrugada. Cada jornada reflejaba el compromiso de la congregación con la visión que Dios había dado para el desarrollo de Su obra.

En 1995, la iglesia trasladó sus reuniones al terreno donde se edificaba el templo. Cinco años después, en el 2000, la construcción fue concluida, marcando un momento importante en la historia de la congregación. Este templo se convirtió no solo en el lugar de reunión de la iglesia, sino también en un testimonio de la fidelidad de Dios y del compromiso, la unidad y la generosidad de los hermanos que, con su trabajo, servicio y ofrendas, hicieron posible la realización de este proyecto

Década de 2000-2009

Como consecuencia de los terremotos ocurridos en el año 2001, la iglesia tomó la decisión de trasladar la Escuela Cristiana Oasis al terreno que había adquirido años atrás. Durante los dos años siguientes, la escuela funcionó en las instalaciones del templo, compartiendo este espacio con las actividades propias de la congregación mientras se desarrollaban las adecuaciones necesarias para su funcionamiento.

En medio del crecimiento que experimentaba la obra en Santa Ana y con el propósito de fortalecer la labor pastoral, en el año 2002 el Señor guio al pastor René Mejía, de la Iglesia Ministerio Oasis de El Salvador, junto con el presbiterio de la iglesia en San Salvador, a enviar al Ing. Jaime Francisco León Villalta y a su esposa, Lídice Barrientos, para integrarse al ministerio pastoral que dirigía el Hno. Mauricio Barrientos, pastor de la Iglesia Oasis en Santa Ana. De esta manera se conformó el primer equipo pastoral de la congregación, fortaleciendo el cuidado espiritual y el desarrollo de los diferentes ministerios de la iglesia.

Con la llegada del Ing. Jaime Francisco León Villalta, quien con el paso de los años sería conocido cariñosamente por la congregación como el Hno. Jaime León, y el valioso apoyo de su esposa, Lídice Barrientos, la iglesia continuó creciendo y fortaleciendo sus diferentes ministerios. Por la gracia de Dios, esta nueva etapa contribuyó al cumplimiento de la Gran Comisión y a la extensión del Reino de Dios en Santa Ana y más allá de sus fronteras.

En el año 2003 se inició la construcción de las primeras aulas fuera del templo, con el propósito de ofrecer instalaciones más adecuadas para el funcionamiento de la Escuela Cristiana Oasis y mejorar la atención de los niños de la congregación. Este proyecto marcó el inicio del desarrollo progresivo del campus, el cual, con el paso de los años, ha experimentado un crecimiento constante mediante la construcción de nuevos espacios y el mejoramiento de su infraestructura.

Cada uno de estos avances ha sido posible gracias a la fidelidad de Dios y al compromiso de numerosos hermanos fieles de la congregación que, con sus oraciones, servicio, ofrendas y trabajo voluntario, han contribuido al fortalecimiento de la iglesia y de la Escuela Cristiana Oasis. Su disposición y generosidad han permitido continuar desarrollando una obra que, hasta el día de hoy, sigue impactando vidas para la gloria de Dios.

En 2007, como parte del proceso de desarrollo y fortalecimiento de la iglesia, y en concordancia con la visión que Dios había venido guiando en el liderazgo nacional, la Asamblea General de la Iglesia Ministerio Oasis de El Salvador acordó otorgar personería jurídica a la filial de Santa Ana, la cual fue constituida legalmente bajo el nombre de Iglesia Cristiana Oasis de Gracia en Santa Ana.

Este acontecimiento marcó otro momento trascendental en la historia de la congregación, ya que permitió consolidar su organización e iniciar la implementación del primer gobierno de ancianos, integrado por los pastores Mauricio Barrientos, Jaime León, Fredy Javier y Francisco López. Con ello se fortaleció el liderazgo pastoral y la estructura de gobierno de la iglesia, favoreciendo un mejor cuidado de la congregación y el cumplimiento de la misión que Dios le había encomendado.

Década de 2010-2019

El proceso de discipulado y desarrollo del liderazgo pastoral dio como resultado una nueva etapa de fortalecimiento ministerial. Durante esta década, el pastor Fredy Javier fue enviado a servir en Nicaragua y el Hno. Francisco López a La Magdalena, como expresión del compromiso de la iglesia con la formación de líderes, la plantación de iglesias y el avance de la obra misionera.

Durante esta década, la iglesia continuó consolidando la reforma eclesiástica iniciada en los años anteriores, fortaleciendo tanto el área pastoral como la visión misionera. En el ámbito pastoral se adoptó el modelo de las 9 Marcas de una Iglesia Saludable, con el propósito de promover un pastoreo cada vez más bíblico y un cuidado integral de la congregación. De manera paralela, se fortaleció la visión misionera mediante la adopción del modelo de Enfoque Global, fundamentado en Hechos 1:8, con el objetivo de movilizar a cada miembro hacia el cumplimiento de la Gran Comisión, tanto en el contexto local como en el mundial.

Como parte de este proceso de fortalecimiento institucional, se formuló una declaración de propósito que permitiera a cada miembro de la iglesia comprender con mayor claridad su llamado dentro del plan de Dios, reconociéndose como un discípulo comprometido con hacer discípulos, proclamar el evangelio y participar activamente en la misión de Dios desde Santa Ana, hacia El Salvador, las Américas y hasta los confines de la tierra.

La declaración de propósito de la iglesia expresa:

«Iglesia Oasis de Gracia existe para glorificar a Dios, siendo una iglesia saludable, proclamando el evangelio y haciendo discípulos desde Santa Ana hasta los confines de la tierra.»

Además de las iglesias que ya habían sido plantadas en La Magdalena, Sonsonate, Chalchuapa y Atiquizaya, durante esta década la obra continuó expandiéndose con el establecimiento de nuevas congregaciones en Texistepeque, El Portezuelo, Nuevo Amanecer y Somotillo, Nicaragua. Este crecimiento reflejó el compromiso de la iglesia con la plantación de nuevas congregaciones y la extensión del evangelio.

Paralelamente, la iglesia fortaleció su visión misionera mediante el envío de misioneros a Nicaragua, Guatemala, Macedonia y Siria, así como con la creación de un fondo misionero destinado a apoyar proyectos de evangelización, plantación de iglesias y otras iniciativas para la expansión del Reino de Dios en distintos contextos. Estas acciones reflejaron el firme compromiso de la congregación con el cumplimiento de la Gran Comisión, participando activamente tanto en el fortalecimiento de la obra local como en el desarrollo de la misión transcultural.

En septiembre de 2016, la iglesia Oasis de Gracia en Santa Ana sufrió la partida de la Hna. Nelly de Barrientos, esposa del pastor Mauricio Barrientos, quien durante muchos años sirvió fielmente al Señor y acompañó con amor, entrega y dedicación el ministerio pastoral, dejando un valioso legado de fe y servicio en la congregación.

La década concluyó en medio de los desafíos provocados por la pandemia de COVID-19, una situación que impactó profundamente a las iglesias en todo el mundo. En ese mismo período, y como parte del proceso de continuidad del liderazgo pastoral, en el año 2020 el pastor fundador, Mauricio Barrientos, hizo la transición del liderazgo al pastor Jaime León. Este relevo marcó el inicio de una nueva etapa en la vida de la iglesia, manteniendo firme su compromiso con los principios bíblicos, la proclamación del evangelio, la formación de discípulos y el cumplimiento de la misión que Dios le ha encomendado.

Década de 2020-2030

Esta década inició en medio de los grandes desafíos ocasionados por la pandemia de COVID-19, la cual impactó significativamente a las iglesias evangélicas en todo el mundo. Entre sus principales efectos estuvieron la suspensión temporal de las reuniones presenciales, la disminución de la asistencia y de la membresía, el desánimo espiritual y la reducción de los aportes económicos, circunstancias que representaron importantes retos para la vida y el ministerio de la iglesia.

En medio de este contexto, la congregación también enfrentó uno de los momentos más difíciles de su historia con la partida de su pastor fundador, Mauricio Barrientos, quien fue llamado a la presencia del Señor en septiembre de 2021. Su vida y ministerio dejaron un profundo legado de fe, servicio y amor por la iglesia, así como una visión centrada en la proclamación del evangelio, la formación de discípulos y la expansión del Reino de Dios, principios que continúan guiando el caminar de la congregación.

Los desafíos surgidos a raíz de la pandemia también motivaron a la Escuela Cristiana Oasis a renovar, en 2021, su plan estratégico, con el propósito de continuar ofreciendo una educación cristiana bilingüe de alta calidad y avanzar en el cumplimiento de los estándares establecidos por la acreditación internacional de ACSI. Como parte de este proceso de fortalecimiento institucional, se construyeron las nuevas instalaciones para el nivel de parvularia y se ha continuado invirtiendo en el desarrollo y mejoramiento de la infraestructura escolar, con el objetivo de brindar espacios adecuados que favorezcan la formación integral de los estudiantes.

 

A pesar de los desafíos enfrentados durante estos años, la iglesia ha permanecido firme en el cumplimiento de la misión que Dios le ha encomendado. Bajo el liderazgo del pastor Jaime León y con el respaldo del equipo pastoral y diaconal, la congregación continúa fortaleciendo sus ministerios y equipos misionales, reafirmando su compromiso con la proclamación del evangelio, la formación de discípulos y el cumplimiento de la declaración de propósito que orienta su labor ministerial.

En julio de 2023 se llevó a cabo la ordenación de un grupo de 17 diáconos, fortaleciendo así el ministerio diaconal de la iglesia. Esta decisión respondió al propósito de reconocer el servicio fiel de hermanos comprometidos con la obra del Señor, ampliar el acompañamiento pastoral y delegar responsabilidades que contribuyeran al cuidado integral de la congregación. Desde entonces, este ministerio ha continuado fortaleciéndose, colaborando estrechamente con los ancianos-pastores y los directores de ministerio en el desarrollo de las diferentes áreas de servicio de la iglesia.

Durante esta década también se han fortalecido los vínculos de cooperación con diversas iglesias y ministerios de los Estados Unidos, así como con agencias misioneras de distintos países. Estas alianzas han permitido desarrollar proyectos conjuntos en beneficio de nuestra familia de iglesias, apoyar iniciativas de servicio a las comunidades y fortalecer el envío y sostenimiento de misioneros, contribuyendo de esta manera al avance del Reino de Dios.

En el ámbito misionero, la iglesia continúa desarrollando una labor activa de evangelización, fortaleciendo los equipos misionales en la ciudad y promoviendo nuevos proyectos de plantación de iglesias, entre ellos la obra en El Congo, Ahuachapán, así como otras iniciativas impulsadas a través de las iglesias hijas. De igual manera, mantiene el envío y sostenimiento de misioneros transculturales en Etiopía y respalda diversos proyectos misioneros internacionales. Entre ellos destaca la adopción de la etnia no alcanzada Rama y la colaboración en el proyecto de traducción de la Biblia al inglés criollo (English Creole) para las comunidades de la costa atlántica de Nicaragua, reafirmando así su compromiso con la proclamación del evangelio hasta los confines de la tierra.

Reflexión Final

Al recorrer estas décadas, reconocemos con profunda gratitud la fidelidad de Dios en cada etapa de la vida de nuestra iglesia. Desde aquel pequeño grupo que comenzó a reunirse en un hogar en 1983 hasta la congregación y la obra misionera que hoy continuamos desarrollando, el Señor ha guiado, sostenido y provisto todo lo necesario para el cumplimiento de su propósito.

Cada desafío, cada paso de fe y cada logro alcanzado han sido una muestra de su gracia y del compromiso de hombres y mujeres que respondieron con fidelidad a su llamado.

Mirar nuestra historia nos recuerda que esta obra no ha sido el resultado del esfuerzo humano únicamente, sino de la dirección y el favor de Dios, quien ha usado a generaciones de hermanos para edificar Su iglesia y extender su Reino.

Con gratitud por el pasado, compromiso en el presente y esperanza en el futuro, renovamos nuestro deseo de seguir proclamando el evangelio, haciendo discípulos y sirviendo al Señor hasta que Él venga.

Soli Deo Gloria.

Declaración de Propósito

“Iglesia Oasis de Gracia existe para glorificar a Dios, siendo una iglesia saludable, proclamando el evangelio y haciendo discípulos desde Santa Ana hasta los confines de la tierra.”