El Hogar y Mamá
Introducción
Según el censo de vivienda 2024 en El Salvador, en los últimos 17 años los hogares monoparentales que tienen a una mujer como jefa de hogar crecieron 76 %.
Esto significa que hoy día el 45% de los hogares tienen mujeres como jefas de hogar.
El propósito de este sermón por supuesto no es criticar esta situación, aunque la crítica obviamente está implícita; sino más bien, animar en este 10 de mayo a todas las madres en su encomiable y noble tarea de criar hijos, especialmente a las madres que les está tocando hacerlo solas.
Además, que podamos reconocer y alabar la Gracia de Dios que se manifiesta a través de esta realidad y que muchas veces quizás no hemos reconocido.
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1. Una distorsión del orden divino.
“sus hijos… su marido…”
Estos indicadores solo señalan la ausencia de Dios en la sociedad salvadoreña y las consecuencias del pecado, el quebrantamiento de las leyes de Dios.
El pecado personal, en la familia y sociedad, así como el pecado de nuestros gobernantes, que no han prestado la debida atención a sus responsabilidades y han obrado fuera de los principios de la Palabra de Dios.
El orden divino en la creación
Dios estableció el matrimonio hombre y mujer, no es el orden ni el plan de Dios los hogares monoparentales.
Gen 2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él… 22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. 23 dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. 24 por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 25 y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
Jesús: El plan de Dios es que no se separen, sino hasta la muerte. (Mat. 19:6)
“Si ellos (el esposo y la esposa) llevan a cabo sus propias tareas, todo a su alrededor adquirirá firmeza y estabilidad” Juan Crisóstomo
Cuando tanto el padre como la madre en una familia llevan a cabo los roles asignados por Dios, según su modelo para el hogar, la estabilidad del hogar será firme; y como consecuencia, los hijos gozarán los beneficios de tan grande bendición.
2. Dios nunca las ha dejado solas, ni nunca las dejará.
“Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada…”
Que sus hijos la llamen bendecida es algo llamativo y muy significativo, especialmente en aquellos casos de madres solas como jefes de hogar.
Aunque en algún momento se pensó que las mujeres solas no podrían sacar adelante un hogar, la realidad nos ha mostrado que eso no es cierto; y la razón principal, la verdad espiritual es que Dios no deja sola a la mujer en su noble labor de crianza porque al hacerlo se negaría a sí mismo.
Gen 1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Igualdad de géneros
Aquí quiero señalar el aspecto de la igualdad de géneros, según la palabra de Dios y porqué una mujer puede salir adelante como jefa de hogar.
¿En qué somos Iguales?
a. Somos iguales en dignidad. Ambos, varón y mujer creados a la imagen de Dios. Tanto el varón como la mujer tienen la misma dignidad delante de Dios porque ambos portan la imagen del creador.
• Esto implica que tanto hombres y mujeres deben gozar de los mismos derechos y privilegios.
• La mujer no es un ser de segundo nivel y menos un objeto. Sin embargo, eso es lo que se le ha hecho sentir y así se trata en muchos lugares del mundo.
• Muchas mujeres están heridas, porque han sido abusadas; pero el Señor quiere sanarlas por medio del Evangelio. El Evangelio les devuelve su dignidad, la que muchas veces han perdido por las mismas circunstancias injustas que vivimos en este mundo.
El Evangelio sana el corazón de la mujer que puede haber sido abusada en este sentido, recordándonos que en Cristo Jesús no hay varón, ni mujer; sino que somos uno en El. (Gal 3:26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. 28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús).
b. Somos iguales en bendición.
Ya que somos iguales en dignidad, Dios también los bendijo a ambos de igual manera. Somos iguales en bendición.
• Esta igualdad la vemos reflejada en la obra de redención, ya que somos iguales en cuanto a oportunidad para la salvación y los beneficios de la vida eterna. (1Pe 3:7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo).
• Esta verdad la vemos también en la vida práctica, ya que muchas mujeres han podido sacar adelante un hogar, aún con la ausencia de un hombre (esposo, padre)
c. Somos iguales en responsabilidad.
Les delegó autoridad a ambos “Les dijo: sojuzgadla y señoread…” (plural) Para que fueran compañeros en la tarea. Además, la tomó de su costado.
• Les encargó por igual la tarea de cuidar y multiplicar el huerto; para que trabajaran y llevaran a cabo la tarea juntos. De esta manera (juntos) gozarían la bendición de Dios de una forma especial.
• En este sentido tanto el hombre como la mujer tienen la capacidad y habilidad para realizar cualquier tarea.
Aclaración: Ahora, esto no debe confundirnos en el sentido que no hay ninguna diferencia, ya que la diferencias en los géneros es para que podamos cumplir diferentes roles según el orden divino. La tarea es la misma, pero cada uno debe cumplir su propio rol y función en esa tarea, a fin de que el plan y propósito de Dios se lleve a cabo.
Roles diferentes ordenados por Dios. Las distinciones en los roles masculinos y femeninos son ordenadas por Dios como parte del orden creado, y deben encontrar el mismo sentir en el corazón de cada ser humano (Gen 2:18, 21-24, 1 Corintios 11:7-9, 1 Tim 2:12-14).
La reproducción no fuera posible y la crianza de los hijos sufre cuando se distorsiona el diseño divino, lo cual nos debería llevar a una perspectiva de dependencia (varón-mujer) en vez de buscar una independencia orgullosa.
Igualitarismo o complementarismo. La posición complementaria reconoce que Dios creó iguales en ser a los hombres y a las mujeres, pero les asignó diferentes –pero igualmente valiosas- funciones en Su reino y que este distintivo de género complementa o armoniza, para cumplir Su propósito.
Los complementaristas creemos que la Biblia enseña que Dios ha creado a los hombres y a las mujeres iguales en su dignidad esencial y personalidad humana, pero diferentes y complementarios en función con el liderazgo espiritual masculino en la casa y en la comunidad creyente, la iglesia, siendo entendido como parte del diseño de Dios. El liderazgo de Adán en el matrimonio fue establecido por Dios antes de la Caída, y no fue un resultado del pecado. (Gen 2:16-18; 21-24; 3:1-13; 1 Cor 11:7-9).
Conclusión
El evangelio debe llevarnos a Sanar el corazón, en aquellos casos donde el orden de Dios ha sido alterado. Debemos pedirle a Dios sabiduría y humildad para que una mujer exitosa en su maternidad no contribuya a la agenda satánica de distorsionar el orden de la creación con ideas contrarias a las Escrituras como:
· Oposición al matrimonio heterosexual.
· Cultivar el resentimiento y llevar al rechazo de un hijo del sexo masculino, produciendo homosexualidad en el varón o en la hembra.
La mayoría de los homosexuales vienen de hogares donde el hombre no ha cumplido su rol de esposo y padre amoroso. Es un producto de la falta del cariño paterno. En el caso de la mujer, el lesbianismo, normalmente es el rechazo a la figura masculina, que se ve como abusiva, en lugar de ser una imagen amorosa y protectora.
· Lo bisexual es posible y cambiar de sexo es algo aceptable. Todo esto lleva a la depravación del ser humano y a su destrucción.
La redención en Cristo tiene por propósito quitar las distorsiones introducidas por la maldición del pecado.
En la familia, los maridos deben abandonar el liderazgo cruel y egoísta y crecer en amor y cuidado hacia sus esposas; las esposas deben abandonar la resistencia hacia la autoridad de sus esposos y crecer en sumisión voluntaria y gozosa hacia el liderazgo de sus maridos (Efe 5:21-33; Col 3:18-19; Tit. 2:3-5; 1 Pe 3:1-7).
En la iglesia, la redención en Cristo da a los hombres y a las mujeres una parte igual en las bendiciones de la salvación; sin embargo, algunos roles de gobierno y enseñanza dentro de la iglesia están reservados a los hombres (Gal. 3:28; 1 Cor 11:2-16; 1 Tim 2:11-15).
